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¿ Necesitas información o asesoramiento?

En Kattalingune disponemos de asesoría sexológica para atender en el territorio Navarro. Contamos con profesionales de la sexología para informar y acompañar a personas LGTBI+ y allegadas que lo necesiten (dificultad). También asesoramos a profesionales que tengan dudas sobre cómo abordar la diversidad sexual y de género en el ámbito laboral.

 

Para prestar este servicio, contamos con dos oficinas, una en Pamplona y otra en Tudela.

 

Si necesitas asesoramiento relacionado con qué sexo te identificas, hacia quien sientes deseo o sobre tu forma de ser, sentir y expresar tu sexualidad a nivel particular o profesional, contacta y pide cita para asesoría sexológica.

 

La diversidad nos enriquece.

Sexualidad

El concepto sexualidad hace referencia a la manera en que cada persona vive el hecho de ser un ser sexuado, es decir, a las infinitas formas de ser.
Existen tantas formas y expresiones como personas hay. Todas las personas somos diferentes y todas integramos caracteres femeninos y masculinos en distintos niveles en función de cada persona.

Estos caracteres, igualmente, son de orden biológico y sociocultural. En consecuencia, no existe un único modelo de hombre y mujer.

Por todo ello, afirmar y tomar como referencia que hay un único modelo de hombre o mujer es erróneo y discriminatorio. Estas afirmaciones están basadas en normas estrictas que jerarquizan unas formas de ser, sentir y expresarse sobre otras, invisibilizando la diversidad que nos caracteriza.

Las siglas claras:

LESBIANA

Mujer que siente deseo erótico hacia otras mujeres.

 

Etimología e Historia: La palabra «lesbiana» está derivada del nombre de la isla griega de Lesbos, hogar en el siglo V a.C. de la poetisa Safo. De los escritos que se han conservado, se ha deducido que un grupo de mujeres jóvenes estaban a cargo de Safo para su instrucción y diversión. Los poemas de esta poetisa y sus pupilas versaban sobre las relaciones entre mujeres, sus vidas cotidianas y rituales. Por todo ello, la expresión mujeres “Saficas” también se utilizó para referirse a mujeres que tenían relaciones eróticas con mujeres.

 

Mayor discriminación: la cultura patriarcal existente en nuestras sociedades genera una mayor discriminación de las mujeres bisexuales, lesbianas y trans. Estas personas son abocadas a situaciones de violencia y discriminación por su identidad y orientación debido a los patrones marcados que jerarquizan unas formas de ser, sentir y expresarse sobre otras.

 

Estereotipos: existen muchos estereotipos, mitos e ideas preconcebidas sobre mujeres lesbianas creados, única y exclusivamente, por la orientación sexual. Estereotipos relacionados con el aspecto exterior, personalidad, la atracción y erótica y sobre la forma de ser.

Ejemplos:

Las lesbianas odian a los hombres.
Una de “ellas” tiene que ser el hombre de la pareja.
Todas las mujeres masculinas son lesbianas.
Una mujer femenina no puede ser lesbiana.

GAY

Hombre que siente deseo erótico hacia otros hombres.

 

Etimología e Historia: este término entró en nuestra cultura a través del inglés que, a su vez, se había tomado, hacia el siglo XII, de los franceses, que utilizaban el término para designar a personas de carácter alegre y despreocupado. A Francia llegó del sustantivo latino gaudium (gozo).

Pero, en realidad, esta palabra ya existía en el léxico del castellano con la forma gayo que significaba también alegre o vistoso; un adjetivo que quedó en desuso con el tiempo. En 2001 la RAE aceptó el término gay: “dicho de una persona, especialmente de un hombre que siente deseo erótico hacia otro hombre, aunque la palabra gay también fue válida para designar a lesbianas: ‘mujer gay’. (Continente Americano)

Con el tiempo, en respuesta a que el término “homosexual” hacía referencia a lo patológico, la palabra gay fue apropiada como autodefinición y despojada de las connotaciones negativas.

Estereotipos acerca de las personas gays:

Todos los hombres gays son afeminados.
Los gays no pueden tener una relación estable.
Todos los hombres con pluma son gays.

TRANS

La T en el acrónimo LGBTI+ se refiere a un término paraguas, general e inclusivo, que engloba a aquellas personas cuya identidad es diferente de las expectativas culturales basadas en el sexo que se les asignó al nacer.

 

Incluye personas transexuales, transgéneros, genderqueer/queergéneros, con expresión de género diverso y otras variaciones de género. Trans con un asterisco hace hincapié en la diversidad a la hora de concebir el cuerpo, la identidad y las vivencias que van más allá de las normas sociales. Son términos que tienen en común ser autoelegidos por las propias personas, frente a los términos que provienen del ámbito de la medicina.

TRANSEXUAL

Persona cuyo sexo sentido no coincide con el que se le supuso al nacer en base a sus genitales.

En la mayoría de los casos, los hombres tienen pene y las mujeres tienen vulva por ello, en el proceso de gestación para asignar el sexo al bebé se toman como referencia los genitales. Ahora bien, ser mujer o ser hombre no radica en los genitales, ni estos lo determinan.

 

Existen una serie de ideas erróneas en torno a la transexualidad:

Decir que ha nacido en un cuerpo equivocado. El cuerpo de alguien no puede estar equivocado, simplemente es ese, el suyo, diferente del resto. El cuerpo no es como una prenda de vestir, que puede ser o no de tu talla. En todo caso, a consecuencia de los cánones establecidos de lo que se supone que ha de ser un hombre o una mujer, las personas y no solo las personas trans se someten a cambios corporales, pero esto no es sinónimo de nacer en un cuerpo equivocado.

 

Decir que se hace un cambio de sexo. Cuando se hace esta afirmación se refiere al cambio de morfología en los genitales. Los genitales habitualmente son utilizados como sinónimo de sexo, pero como ya hemos mencionado en la definición, no son estos los que determinan el sexo, sino la percepción propia del sujeto. Por lo tanto, no cambian de sexo, sino más bien cambian la categoría sexual que el resto, atendiendo únicamente a la morfología de sus genitales o cromosomas, les ha asignado.

 

Unido a esto, sale a la luz otro error: el pene y los testículos son el genital de un hombre y la vulva de mujer. Al igual que hemos mencionado que el cuerpo no puede estar equivocado, una parte de este, como es el caso de los genitales, tampoco puede estarlo. Por ello, una vulva será de mujer si pertenece a una mujer y un pene y testículos será de hombre si pertenece a un hombre. Este error proviene de la idea de que la mayoría de hombres tienen pene y testículos y la mayoría de mujeres tienen vulva, pero no todas. Por ello, la propia realidad obliga a ampliar todas las posibilidades corporales que existen para que todas las personas estén incluidas.

 

Un hombre que quiere ser mujer o viceversa. Ser mujer u hombre no es cuestión de querer o no querer, no se elige, sino que se es. Otra cuestión son los elementos que una mujer o hombre transexual elija para ser vista por el resto como la mujer o el hombre que es.

 

En conclusión, la manera más fiable para saber quién tenemos delante es preguntándole y en el caso de que aún no pueda expresarse, dándole el tiempo necesario para ello.

BI (BISEXUAL)

Persona que siente deseo erótico tanto por hombres como por mujeres

Etimología e Historia: Esta palabra se forma del elemento compositivo bi-que significa dos o de a dos y del latín sexualitis que se refiere a la condición sexuada de los individuos de una especie y, que en el caso de los humanos, se extiende a esferas no meramente biológicas.
Desde la antigua Grecia se han registrado comportamientos bisexuales. Ahora bien, esta orientación sexual ha sido invisibilizada y dejada de lado por las socialmente aceptadas prácticas heterosexuales y las ahora más aceptadas prácticas homosexuales.
A lo largo de la historia se han hallado algunas comunidades y se han presentado ciertos acontecimientos y encuestas que permiten poner en duda las posiciones radicales sobre lo que es la bisexualidad, invitando a los investigadores a ampliar su concepción de la bisexualidad.

Estereotipo: el estereotipo que encierra la bisexualidad es la creencia de una orientación sexual indefinida, tanto es así que algunos sectores creen que la bisexualidad es homofobia interiorizada de un individuo realmente homosexual.

Simbología: la bisexualidad está presente en la sigla LGTBI+ y el 23 de septiembre se celebra su día y se llevan a cabo iniciativas con propósitos de prevenir y luchar contra la bifobia, que es la posición en la que se piensa que un individuo debe pertenecer necesariamente a la homosexualidad o a la heterosexualidad pero nunca, en ningún caso, a ambas.

INTERSEXUAL

Cuando hablamos de intersexualidad en el acrónimo LGBTI+ es para hacer referencia a aquellas personas que nacen con características sexuales internas (genitales internos o cromosomas) o sexuales externas (genitales externos) que varían respecto a la norma médica o social establecida para el cuerpo de hombre o mujer.

 

Como en el caso de la transexualidad, los genitales son aquello en lo que se basa la comunidad médica y judicial para asignarnos uno u otro sexo. En el caso de estas personas, en una primera prueba clínica si no responden a los estándares de la genitalidad normativa según el criterio médico, será la prueba cromosómica (XX o XY) la que determine a cuál de las categorías pertenece.

 

La identidad no la determinan ni lo genitales internos y externos, ni los cromosomas sino la percepción propia del sujeto. Por lo tanto, sus genitales, al igual que su codo, sus párpados o sus pies serán simplemente eso, una parte más de su cuerpo.

 

Esto último va estrechamente unido con otro error en torno a la intersexualidad que es la necesidad de intervenir quirúrgicamente cuando se es un bebé para construir una vulva o un pene “normativo” con el objetivo de generar coherencia entre el sexo asignado al nacer y la morfología de sus genitales.

 

Salvo en los casos en los que está en peligro la vida del bebé, estas intervenciones pueden posponerse hasta que la persona pueda decidir.

PLUS

A día de hoy el colectivo es tan plural que no solo se han ampliado sus siglas (originalmente LGTBI  para referirse a Lesbianas, Gays, Trans, Bisexuales y personas intersexuales) sino que se ha añadido un “plus” o “+” al final del nombre del mismo para no alargar indefinidamente su denominación y también, poder así, dar visibilidad a todas esas orientaciones e identidades que no tienen cabida en las primeras siglas.

PLUMA

El término “tener pluma” está asociado a la aparición de rasgos femeninos o ademanes exagerados en los hombres que, desde un punto de vista social, no se dan o no son propios en ellos. Además, estos rasgos femeninos pueden ser provocados y exagerados con el objetivo de visibilizar este tipo de masculinidad.

 

En el caso de las mujeres sería a la inversa, tener o expresar rasgos propiamente asignados a los hombres o mujeres que actúan o se comportan de manera masculina.

 

Existen varias teorías de su origen, la primera está relacionada con las plumas de las vedettes que se vestían utilizando plumas. Otra de ellas viene de la Guerra Civil española, donde los soldados italianos fascistas que ayudaron a Franco usaban plumas en el casco, éstos utilizaban perfume y se les empezó a mirar como afeminados. Y, la última, se asocia a comportarse de una manera extravagante y delicada.

 

En el caso de las mujeres “la pluma azul” es un término que surge en el movimiento de lesbianas feministas en los años setenta y ochenta que se utiliza como un concepto paraguas para realizar un análisis en las que las butch, los drag kings y lxs transgéneros comparten una serie de opresiones comunes que están relacionadas con el género, el sexo, la clase y la raza.

 

En el Activismo: la pluma se ha utilizado por grupos activistas LGTBI+ como estrategia de lucha y visibilidad del colectivo LGTBI+.

Ejemplo: eslogan de algunos grupos gays de los 90: “Si tu pluma les molesta ¡clávasela!”

PLUMOFOBIA

Es un tipo de discriminación que castiga a quienes no responden a los roles que se han asignado tradicionalmente a la representación hombre-mujer.

 

Escapar del molde y no responder a las expectativas diseñadas sobre lo que se entiende que es ser hombre y ser mujer se paga caro, no solo a nivel social en las actividades cotidianas sino también incluso dentro del propio colectivo LGBTI+.

 

Se ha asociado culturalmente con los hombres que manifiestan comportamientos que la sociedad considera femeninos. Con ello, se deja claro que el fenómeno tan solo atañe a los hombres, incurriendo en otro tipo de discriminación, pues oculta a las mujeres que también son víctimas de ello y si no pensemos en la cantidad de veces que se ha dicho que una mujer es una ‘marimacho’.

 

La plumofobia no es más que una manifestación más del machismo, de una concepción binaria y de los conceptos estereotipados de los roles hombre-mujer. La plumofobia lleva implícito el tratamiento de lo femenino como algo inferior y negativo.

Es un concepto que nace en el propio colectivo para el colectivo.

 

Ejemplos:

  • las “locas” denigran la imagen del colectivo LGBTI+
  • las machorras aspiran a ser hombres

Hemos seleccionado estos videos alusivos para que los disfrutéis 🙂